Egoísta

Hoy me miré en el espejo, allí encontré a un hombre reflejado, un hombre que lloraba sin saber la razón de su dolor. Un hombre, que se encontraba allí sólo frente a su propio reflejo, desnudo, sin ninguna coraza que le protegiese del dolor de su propio mundo. Dejo derramar las lágrimas, pero debes saber, que muchas de ellas, son culpa tuya.

El llanto se ahogó entre los pensamientos del hombre, poca importancia tiene cuanto tiempo estuvo allí delante mirando aquel espejo. Sólo sé, que pasado un tiempo el hombre se evadió y vio más allá, ya no había una persona reflejada... estaba viendo su alma. Un alma herida en busca de consuelo.

Pensó, en los pequeños detalles que hacían que toda la existencia mereciese la pena. Barajó, todas las ideas que podían hacerle sentirse bien, pero al final, sólo un pensamiento quedo en su mente dejando al resto olvidados. Estoy sólo. Volvió a su realidad, buscando refutar esa sensación vacía. Frente al espejo sus ojos se habían tornado rojos, el tiempo había perdido la hora.

Tomó su móvil, como tantas otras veces había hecho, esperando... encontrar en él, la cuerda salvadora de su situación, pero no fue así. Se quedo en silencio, más de sus labios brotó un susurro: "Estoy sólo". Decidió que no quería sentirse así, que podía luchar contra sus miedos y afrontarlos, Él era un hombre capaz de eso y más. Por sus ojos pasaron decenas de nombres pero fue incapaz de llamar a uno sólo de ellos... "si ellos no me llaman, tal vez sea porque no me desean a su lado". Soltó el móvil y lo dejo caer a su lado. Quedo desnudo, sentado en el suelo, puso su cabeza sobre sus rodillas y volvió a pensar "Estoy Sólo".

La balanza estaba descompensada, ahora nada iba a cambiar su idea de lo que estaba sucediéndole. Tampoco le importaba ya, permaneció en el frío suelo durante un rato hasta que sus lágrimas volvieron a aparecer. En ese momento pensó en alguien que fuera suficientemente importante para él, como para salir de esa situación. Marco de memoria, sin dudar...

Comunicaba... diez tonos... otra vez... diez tonos... Esta vez, no pienso justificar tu ausencia, pensó para él. Repitió la operación con otro número, tenía que aprovechar esta fuerza para liberarse de su yugo o todo estaría perdido. Nada ocurrió, sólo el silencio de su voz en la habitación...

Sólo por interés, sólo por necesidad, sólo cuando no queda otro más, siempre segundo plato, siempre sólo. Estoy Sólo.

Y pensó: ¿Cuantas veces me has llamado porque querías oír mi voz? ¿Cuantas veces has pensado en mí, y no sólo porque querías algo? ¿Alguien piensa en mi?

Sin fuerza para intentarlo de nuevo, trago otra pastilla como tantas otras veces, esta batalla estaba pérdida y no tenía fuerzas ni ganas de intentar enfrentarla de nuevo. Se sumió en un sueño gris deseando no despertar más.